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«No más abandono»

Posicionamiento de la Plataforma cuiDANDO ante la crisis sanitaria y social.

La crisis del coronavirus ha puesto de manifiesto una realidad encubierta durante años para la mayor parte de la opinión pública: no existe una política adecuada a las necesidades de cuidados en nuestra sociedad.

El gobierno trata de apuntar en la cuenta de la epidemia los daños que realmente responden a problemas endémicos de nuestra sociedad. La falta de cuidados dignos que sufren muchos ancianos y personas dependientes en este país está directamente relacionada con la falta de acceso a viviendas adecuadas, la precarización masiva del empleo o la imposibilidad para conciliar trabajo y cuidados, entre otras cosas. Las familias y los ancianos más pobres han sido abandonados a su suerte por los responsables políticos, una vez más, cuando ha llegado la crisis.

Durante los últimos meses hemos visto lo que ha sucedido en numerosas residencias de ancianos, en domicilios, en hospitales, en centros de salud y en cementerios. Los más vulnerables y los más pobres, los más necesitados de cuidados han sido descartados en los protocolos de actuación dictados por los responsables de la gestión de esta crisis sanitaria. Casi el 70% de los muertos en nuestro país eran personas internadas en centros sociosanitarios, cuando es una población que no llega a las 500.000 personas.

Los ancianos que han enfermado y muerto en soledad se cuentan por decenas en nuestras ciudades. Muchos familiares han vivido con dolor cómo se les prohibía el acceso a los centros en los que sus mayores estaban ingresados y no han podido despedirlos ni siquiera durante su entierro. Nos preguntamos si en la sanidad privada (intervenida por el gobierno) el colapso de las UCI o el trato a los ancianos ha sido el mismo que en los centros públicos.

Lo que ha sucedido estas semanas ha puesto de manifiesto la enorme precariedad laboral que sufren los trabajadores​ de las residencias geriátricas y quienes se dedican al cuidado en los domicilios. Muchos de ellos han resultado infectados por el COVID por falta de medidas de protección, demasiados han preferido callar cuando tenían síntomas para no perder su empleo. La pandemia se ha cebado con este tipo de centros y trabajadores. En demasiados casos la precariedad laboral y el abandono de los enfermos dependientes son dos caras de la misma moneda.

También nos encontramos con esta conexión en muchos sectores llamados esenciales para quien no ha habido tantos aplausos. Los trabajadores de la limpieza, de la alimentación, del transporte, los riders, los repartidores han estado más expuestos que otros muchos al contagio por un virus que sí distingue entre clases sociales y códigos postales. A mayor nivel de ingresos, más posibilidades se tienen de teletrabajo.

Es evidente que hoy ha perdido peso específico el cuidado de nuestros enfermos y ancianos como valor social pero a ello también contribuyen una serie de problemas que tienen solución en el campo político.

Por todo esto desde la Plataforma cuiDANDO proponemos una serie de medidas políticas orientadas a rehabilitar eficazmente el edificio de los cuidados en nuestra sociedad en lugar de seguir tapando grietas:

– Facilitar el acceso a viviendas en las que puedan vivir con dignidad personas dependientes. Es necesario eliminar la actividad empresarial centrada en la acumulación de viviendas para hacer negocio con el alquiler de las mismas. También se debe garantizar el acceso a los suministros básicos para todos, controlando el precio y regulando el mercado de los mismos.

– Regular eficazmente el mundo de los trabajadores de los cuidados de manera que las condiciones laborales y salariales sean dignas evitando la existencia de profesionales privilegiados y otros desposeídos. También es preciso potenciar un modelo de viviendas y residencias en las que la persona sea la protagonista y no un mero objeto de negocio.

-Favorecer políticas que garanticen cuidados dignos y personalizados a las personas dependientes con mayores dificultades económicas, de manera que tengan las mismas posibilidades de salir adelante que los demás ante cualquier crisis sanitaria o social.

Mientras no se den las condiciones necesarias que permitan a todas las personas recibir los cuidados necesarios para vivir dignamente es un ejercicio de cinismo hablar de muerte digna. Pretender regular la eutanasia en España cuando no se ha trabajado políticamente para la generalización de unas condiciones de vida dignas para todos es del todo injusto. Quienes más necesitan de los cuidados para vivir con dignidad han sufrido duras condiciones de aislamiento y hasta de abandono en los peores momentos de esta crisis. ¿Se puede afirmar que habrá libertad en la elección de la eutanasia?

Es hora de dejar de mirar para otro lado. Una política eficaz y compasiva con quienes necesitan de nuestros cuidados es hoy más necesaria que nunca.